Flauta Fujara desmontable
Flauta Fujara fabricada por el mejor artesano eslovaco, "Jan Sulik", con madera de arce local.
La flauta Fujara está afinada en Sol, modelo grande, con el sonido de la gama excellent+. (Acabado excelente combinado con un sonido perfecto). El corazón, el alma de la flauta fujara, se moldea exclusivamente a mano para lograr una calidad insuperable. Además, es muy práctico que sea desmontable para viajar: podrás llevarla contigo de viaje.
-
La flauta Fujara se divide en 3 partes.
-
Se entrega con 2 picos de repuesto y su bolsa acolchada!
-
Con tu Fujara también recibirás una pequeña guía de mantenimiento y uso cotidiano.
- Gastos de envío gratis.
Las uniones entre las partes se aseguran con juntas de corcho de altísima calidad y anillas metálicas. Puedes montar tu flauta fujara en menos de un minuto. La Fujara está formada por dos tubos de madera tallados unidos en la parte superior por otro pequeño tubo de madera. El tubo más corto es aquel en el que sopla el intérprete: solo sirve para llevar el aire hacia el pico del tubo más largo (que es demasiado largo para soplar en él y tocar a la vez los tres agujeros).
| Longitud de la Fujara montada: 170cm |
| Longitud de la Fujara desmontada: 60cm |
| Tonalidad: Sol |
El intérprete se coloca de pie, con las piernas separadas, sujetando la Fujara apoyada en el muslo (el derecho para los diestros) y con la mano derecha sobre la zona de los agujeros (pulgar por delante). Se toca con la segunda o tercera falange (dedos planos y no doblados como en la mayoría de las flautas). Por las sensaciones que genera y por la armonía entre el soplo del intérprete y las sutiles vibraciones que produce, este instrumento se presta tanto a la meditación como a crear atmósferas de distintos matices en la música moderna. Permite tocar en un registro de dos octavas y media y hasta 11 niveles de armónicos.
El aprendizaje es especialmente gratificante, porque las sensaciones llegan enseguida. Es un instrumento especialmente lúdico, sin dificultades particulares para el principiante (a diferencia, por ejemplo, del didgeridoo, que exige aprender la vibración de los labios y luego la respiración circular). El aspecto lúdico del descubrimiento, de la exploración de la relación entre el propio soplo y los sonidos producidos, permite improvisar rápidamente. La experiencia que se adquiere conduce a creaciones cada vez más elaboradas y a matices de sonido cada vez más ricos.
La fujara es un instrumento que habla de forma extraordinaria, como una balada, de las profundidades del alma humana, de los placeres, de la alegría, de las preocupaciones, de la tristeza y del duelo. Su voz pensativa y gruñona, su poesía insuflada por el hombre, son capaces de revelar de manera extraordinaria los rincones ocultos de las emociones humanas y de acariciar el alma desde dentro