Creador y mago del Cosmicbow
"Tras 3 años de investigación sobre los arcos de boca, desarrollé el Cosmicbow (en 2008), ¡y sencillamente me cambió la vida! Desde niño tenía un deseo ardiente de liberar la música que sentía en lo más hondo de mí, y que ninguna palabra podía describir ni sustituir, pero nunca había encontrado mi instrumento... normal, todavía no existía… Y el camino que me llevó hasta él fue totalmente imprevisible.
El primero que hice estuvo 10 días en gestación, apoyado en un rincón, sin que yo supiera cómo tocarlo, aunque estaba íntimamente convencido de su maravilloso potencial... era uno de 4 cuerdas... Y una buena noche dejé actuar a mi intuición, lo afiné suavemente de oído y toqué apagando alternativamente una cuerda grave y luego la otra, una técnica que había descubierto unos meses antes en un arco de dos cuerdas... La música que salió me conmovió profundamente, tanto por su riqueza melódica como por su profundidad; en ese preciso momento comprendí que por fin había encontrado mi instrumento, y me atravesó una inmensa gratitud que trajo consigo una alegría indescriptible y el fin de ciertas creencias paralizantes.
Desde entonces no he dejado de investigar para hacerlo evolucionar hacia más armónicos, un sonido más fluido, más resonancia... Con el de 4 cuerdas descubrí decenas de afinaciones diferentes, cada una abriendo las puertas a nuevos paisajes, a veces muy profundos... Luego hice los de 5 cuerdas, cuyas combinaciones de notas me abrieron a mundos aún más sutiles... Y después 6, 7 y 8 cuerdas..." Para mí, el Cosmicbow es ante todo un instrumento de conexión, y la calidad del toque depende sobre todo del corazón que uno pone en él. Cuanto más te entregas, más suena; cuanto más te abandonas, más vibra... Es a la vez insondable y muy complejo, porque uno evoluciona sin cesar... Y muy accesible y fácil de aprender, porque realmente se puede tocar y conectar con él desde el primer día. El placer de tocarlo es tal que no se tiene la impresión de hacer "esfuerzos" para aprender. Se trata de encontrar la posición correcta, el movimiento de la mano que toca las cuerdas, y de modular los armónicos (un poco como con el arpa de boca). Trabajo con unas 40 maderas diferentes, cada una con propiedades mecánicas y acústicas propias. Elaboro mis barnices a partir de productos naturales y ecológicos."